Archivo del Autor: braisman

En vivo y en directo

Por Karla Arias, Milena Permanyer y Anna Comerma

El diario Público ha aprovechado la ocasión para lanzar Públic su nuevo cuadernillo en catalán.

La diada de Sant Jordi no sólo significa paradas de libros y rosas, gente a destajo por las calles y vendedores en cada esquina. También es el día en que los medios de comunicación con sede en Barcelona hacen uno de los mayores despliegues del año en la calle.

Las televisiones sitúan sus unidades móviles y escenarios en Plaça Catalunya, las radios mandan a sus reporteros con los equipos inalámbricos por todo el centro y los diarios editan suplementos culturales especiales.

Hemos compartido esta jornada con un medio de cada sector, para ser testigos en primera persona de cómo trabajan en directo el día de Sant Jordi y cómo en las redacciones de los diarios se terminan a contrarreloj los suplementos literarios.

PÚBLICO: LA VÍSPERA

50 paraules que expliquen un país. Este es el lema para la primera toma del nuevo suplemento que saca el diario Público para su edición en Catalunya y que coincide a propósito con el día de Sant Jordi, una de las festividades más representativas del país junto con el 11 de septiembre. Los periodistas Juan José Caballero y David Dusster encabezan este proyecto catalán que se ha estrenado hoy en motivo del Día del Libro, y que también tiene su homólogo castellano en Madrid.

Este recién inaugurado libreto de 12 páginas será el primero que el rotativo edite en lengua catalana y tratará, por correlación, temas que afecten directamente al territorio catalán. La edición especial de hoy se ha basado en una síntesis presente, pasada y futura del proyecto catalán a través de ítems que pretenden definir al país. Pero de ahora en adelante tocará variedad de temas: desde política a urbanismo pasando por educación, sanidad, economía o cultura.

El lanzamiento de este nuevo producto editorial ha implicado una reestructuración de la plantilla. En total suman 16 redactores que prepararán íntegramente, a diario, las páginas dedicadas a Catalunya, ya sean las del nuevo suplemento catalán o las que ya figuran en el periódico como sección propia del territorio.

Para aprovechar al máximo la idoneidad del día de Sant Jordi, el grupo editorial programó un acto paralelo a la salida del suplemento. Desde una carpa ubicada en Plaça Catalunya se vendía el diario a dos euros con el añadido de un libro a escoger, entre los cuales figuraban Utopía de Tomás Moro, El manifiesto comunista de Marx y Engels y La mujer rota de Simone de Beauvoir; aunque si se compraba en un quiosco se obtenía por defecto Homenatge a Catalunya de George Orwell. Además, en la carpa se encontraban varios escritores reconocidos como Ángeles Caso y Nacho Escolar, con los cuales los internautas podían conversar desde sus casas.

ELS MATINS DE TV3

En un momento del programa con Helena Garcia Melero y unos colaboradores del programa.

El programa matinal de Josep Cuní y Helena García Melero, que gana mucho en persona, se ha hecho hoy en directo desde Plaça Catalunya. Allí, los técnicos llevaban desde el martes montando el escenario. Pero este hecho no es normal, según ha comentado el responsable de escenografía Quim Prats. Él mismo explica que en años anteriores en dos días ya podía estar todo listo, pero que debido a unos contratiempos con los teleprompters que tuvieron el año pasado han decidido curarse en salud y trabajar con más tiempo.

El símbolo de TV3 ha sido bien visible durante toda la jornada de hoy, en parte debido al despliegue que han hecho. No solo han instalado un gran escenario. Éste estaba acompañado de una fila de camiones en los que han emplazado la redacción, la sala de realización, maquillaje y vestuario, catering… toda una expedición.

El programa comenzaba hoy puntual a las 8:00h como cada mañana, pero con la diferencia de que en vez de que Josep Cuní realizara la entrevista en el plató, se ha desplazado hasta la Generalitat, donde ha entrevistado al President José Montilla. Lo que se ha mantenido fiel a la estructura ha sido la pregunta del día, aunque ésta vez con cierto carácter literario “El llibre digital substituirà el de paper?”.

Mientras él volvía al plató móvil, su compañera y co presentadora Helena García Melero ha realizado una tertulia con los escritores Hèctor López Bofill, Mar Jiménez, Rafael Vallbona y Empar Moliner. Cada uno de ellos se ha marchado después con una rosa como obsequio, previa conversa informal entre bastidores con García Melero durante la publicidad.

Cuní ha llegado a las 9:30h y ha tomado las riendas del programa. Una maquilladora le ha repasado mientras entre bambalinas productores, realizadores y colaboradores iban y venían aprovechando el descanso publicitario. Unos momentos antes de que empezara la segunda tertulia, unos escolares que se han aproximado al escenario trataban de llamar la atención del presentador gritando su nombre.

Los realizadores, entre plano y plano, iban intercalando imágenes de La Rambla, cada vez más llena, y del público que se iba aglomerando delante del escenario de TV3. Este último se ha convertido en protagonista cuando Cuní ha bajado hasta ellos y ha repartido rosas ente las señoras que allí se encontraban.

Pero no es el único obsequio que se han podido llevar hoy los espectadores. Con motivo de Sant Jordi el programa ha realizado un concurso telefónico en el que los participantes contaban qué sentimientos les producía el día de Sant Jordi. Todos entraban en el sorteo de un viaje a Ibiza durante una semana o un viaje en avioneta de una hora sobrevolando toda Catalunya.

Entre las anécdotas del día, el momento en el que ha llegado el actor catalán Joel Joan, decidido y vistiendo sus gafas de sol y, al ver a la co presentadora, le ha susurrado que se había dejado su libro. La gracia está en que precisamente venía hoy al programa a recitar un fragmento de su obra, Bon cop de falç.

Otro episodio remarcable del programa de hoy ha sucedido ya en el tramo final. A partir del poema de Joan Maragall La Diada de Sant Jordi recitado por la cantante popular y actriz Núria Feliu, el programa se ha convertido en una fiesta – literal y en directo – encima del escenario. Entre gigantes y sardanistas, se han dado las novedades literarias de este Sant Jordi y los presentadores han charlado con otra nueva tanda de escritores. El ánimo del público ha aumentado conforme subían también los decibelios de la música y se aceleraban los pasos de baile. Un grupo de ancianas del primer escuadrón de batalla, detrás de las vallas de seguridad, han empezado a corear al presentador catalán con un estribillo improvisado “Cuní, vine cap aquí” a lo que el homenajeado ha respondido moderadamente con un simple levantamiento de mano a forma de saludo. Aunque después, con las mismas abuelas y otras añadidas, ha compensado los recortes del directo con más flores y salutaciones dedicadas.

Hacer el programa “fuera de casa”, fuera de terreno conocido y controlado, siempre es un dolor de cabeza de más, o dos, con los que ya cuentan los organizadores. Aún así, por Sant Jordi, vale la pena. Vale la pena entregarse a la calle, entregarse a la gente, las rosas y los libros y conformar así, a suma de muchos esfuerzos, un espíritu global para una festividad singular y tan propia del país al que se deben cada día sin falta.

CADENA SER: LA HORA L DESDE LA CALLE

Frederic Vincent y su "Hora L" han vivido el Sant Jordi a pie de calle

Diez minutos después de que “Els Matins…” se despidiera, la Cadena Ser salía a la calle de la mano del periodista Frederic Vincent y su programa “L’Hora L”. Paseo de Gracia era el lugar elegido por Frederic y su técnico Franki. Por delante, una hora y veinte minutos y tres kilos de peso sobre el hombro, el peso del equipo inalámbrico. “Mira que les he dicho que me dieran un equipo ligero”, bromeaba Frederic.

El programa especial de Sant Jordi lo dejaron medio ligado hace unos quince días: algunos colaboradores se quedaban en el plató haciendo tertulias y Frederic (el conductor, normalmente) se lanzaba a Paseo de Gracia a la caza de escritores y viandantes. Entre los que han entrevistado en directo: Enrique Vila-Matas (bastante seco, dice el periodista), Emili Teixidor o Albert Llimós, finalista del premio Sant Jordi y compañero de radio de Frederic y Franki.

A continuación, la colaboradora Aïna Sardà les ha propuesto desplazarse hasta el Sensual Love, tienda erótica, para hacer desde allí su sección, hoy centrada en los libros de contenido sexual o erótico. Al no haber encontrado la tienda y con el tiempo justo antes de volver a entrar en directo, se han parado en Paseo de Gracia esquina Diputació, delante de la Bolsa de Barcelona, donde han empezado la tertulia sobre este tipo de libros.

Les acompañaba el Dr. Josep Tomás, que ha entablado un diálogo con Aïna sobre los libros “Cita a dos”, “Porno para mujeres” o “Por qué los hombre quieren sexo cuando las mujeres buscan amor”. Se creó así una tertulia natural sobre sexo que ha dejado boquiabiertos a los que han ido pasando junto a los periodistas.

A las 13.30h justas, Frederic Vincent se despedía: “Hasta aquí el programa especial de Sant Jordi”.

Anuncios

El reforzamiento de la identidad catalana durante el día de Sant Jordi

Por Miriam Sántxez

Las pastelerías también ofrecen dulces que juegan con los colores de la bandera catalana

Eliminar título

El día 23 de abril se celebra la festividad de Sant Jordi. Uno de los símbolos que hacen de esta celebración cívica, un lugar aglutinador de eso que se ha dado en llamar la conciencia catalana.

Durante Sant Jordi no se celebra únicamente la fiesta de la rosa y el libro. En sus comienzos se conmemoraba la fecha de fallecimiento de dos grandes de las letras universales: Miguel de Cervantes y William Shakespeare, aunque esto a menudo se olvida.

A pesar de que Sant Jordi sea una de las fiestas catalanas por excelencia, en Cataluña la gente trabaja. Este día se celebran actos, tanto institucionales como populares, por las principales calles de Barcelona como el Paso de Gracia, Las Ramblas y Plaza Cataluña, y las banderas se depositan en distintos monumentos de la ciudad (como la Plaza Lluchmajor, en el distrito de Nou Barris, donde una bandera catalana y otra republicana adornan la Estatua de la República. La fuerza de esta fiesta llega a muchas calles y recovecos de la capital catalana, que se llenan de color y alegría.

Aunque los actos institucionales son múltiples y variados, es una fiesta profundamente popular, ya que a menudo se puede observar la típica senyera de las cuatro barras, que pone la gente en el balcón de su casa o sobre algunos monumentos significativos.

Este día se refuerza notablemente el sentimiento identitario catalán. Hasta la gente que no es simpatizante de la ideología nacionalista sale a disfrutarlo y es que, ¿acaso hay algo mejor que hacer de la fiesta identitaria, algo cívico?

Este sentimiento se muestra en la alegría de los que pasean, entre los puestos de los libros, esperando a que el escritor de turno les firme un autógrafo. A pesar de la espera, muchos no tienen problemas en gastarse 5 Euros en una rosa (un día es un día) o algo más en un buen libro para los seres queridos.

Todo esto tiene que ver con el hecho de que una de las características identitarias catalanas es su demarcación cultural, y no sólo política. Esta fiesta es una muestra más de la influencia mutua entre sentimiento identitario y símbolos culturales (Sant Jordi, La fiesta dels Segadors, la diada del 11 de septiembre, etc).

El escritor Victor Turner, en su libro La selva de los símbolos (1980), situaba los anteriores símbolos como los dominantes de la catalanidad. Su origen se remonta a un periodo histórico muy concreto: el de la Renaixença.

La diada del 23 de abril muestra que no sólo la conciencia lingüística, territorial o histórica, tiene influjo en las gentes que habitan Cataluña, si no que lo simbólico ocupa gran parte de eso que llaman “identidad propia”.

Y ya saben, los que no tengan dinero para comprar una rosa o un libro, también pueden participar de la fiesta, con el simple hecho de colgar una bandera.

El río crepuscular

Por Borja Criado

Firma de libros en Portal del Angel

“Todo en el mundo existe para concluir en un libro”

Stéphane Mallarmé

Borges escribió una vez la historia de un libro cuyas páginas nunca se repiten, las hojas pasan sin cesar cuando el lector las lee, pero le resulta incapaz volver a encontrar una sola de ellas. El truco está en que el libro es sencillamente infinito.

Si realmente existiese un artificio semejante (un libro que es a la vez todos los libros: los libros que existen, los libros perdidos en las hogueras del medievo, en bibliotecas vetustas, los que alguien pensó y nunca se atrevió a escribir, los desechos editoriales, las páginas que a la humanidad le queda todavía por escribir) sería a día de hoy la mayor codicia de cualquier editor. Imagínense los puestos de las librerías en Sant Jordi vendiendo todos el mismo libro (imagínense ahora el coste de la edición, los quebraderos de cabeza de las imprentas, el trabajo inabarcable del corrector de estilo. ¡Imaginen ahora el precio de algo así, incluso en la edición de bolsillo!). El problema de las bibliotecas ya no sería dónde meter los libros que no caben en las estanterías, sino qué hacer con el espacio que sobra.

Aunque resulte imposible creer que El libro de Arena pueda llegar a existir, la tecnología actual ha conseguido avanzar hasta tal punto que sí es posible recoger buena parte de la escritura humana en un sólo artefacto: el polémico eBook. Si con la llegada de internet hizo su aparición todo un gremio de apocalípticos que vaticinó la muerte del autor (malinterpretando de paso a Barthes y a Foucault), la reciente aparición del libro digital parece conducirnos, en palabras de Samuel Ribas, editor protagonista de Dublinesca, la última novela de Enrique Vila-Matas, “hacia el funeral de la era Gutenberg”. Mientras libreros y editores se echan las manos a la cabeza viendo cómo el negocio se les viene abajo, el mundo del libro y del lector no para de crecer. Lo cierto es que el problema de la edición y la venta de libros hoy en día ha de pasar por la renovación y la aplicación de nuevas estrategias y dejar atrás la teoría del crepúsculo de las letras.

El término “crepuscular”, tan de moda hoy en día entre el léxico de los suplementos culturales, se aplica a aquellas obras que marcan el fin de una época. Ejemplo: Sin perdón de Clint Eastwood, un western crepuscular. Las malas lenguas dirán que el Día del Libro se ha convertido en un afluente de consumidores que asisten a la bacanal de páginas amontonadas unas sobre otras con el único fin de llenar los bolsillos de los editores y los libreros: las Ramblas transformadas en el río crepuscular de la literatura.

Ignoro si existe un dios de las letras vengativo capaz de enviar un ejercito de ángeles censuradores a cada estantería del mundo. Lo que sí sé es que todo canon es una mera convención social. Los parámetros de buena y mala literatura encajan siempre con el esquema de unos pocos teóricos y un millar de fanáticos.

Las funciones de la literatura

Tal vez lo verdaderamente interesante de los tiempos que corren sea observar la multiplicidad de las funciones de los libros: la literatura como espejo (otra vez Borges), la literatura como forma de vida (Roberto Bolaño), la literatura como respuesta a la vida (Antonin Artaud), la literatura como medicina (Aristóteles), como ciencia (Zola), reivindicación política (Isaac Rosa), aproximación a Dios (San Juan de la Cruz), como iluminación (Rimbaud), interpretación onírica (Bréton), como imposibilidad del lenguaje (Beckett), la literatura como la más pesada de las bromas (Macedonio Fernández).

Puede que Stieg Larsson no posea el dominio lingüístico de Marcel Proust, pero tal vez sí coincide en el hecho de describir y denunciar las conductas de una sociedad particular. El código Da Vinci no guarda relación literaria alguna con El principito, pero ambos se encuentran entre los quince libros más vendidos de la historia (la literatura como fuente inagotable de ingresos). Poco tienen que ver las tragedias griegas con los cuentos de Jorge Bucay, pero las primeras buscaban encauzar éticamente al ciudadano de la polis y el argentino emplea la literatura como soporte para la psicología.

Otro argentino, Ricardo Piglia, sostiene que los libros sólo son libros gracias a sus lectores, es decir, a la forma en que los leemos. Partiendo de esta premisa El discurso del método puede llegar a leerse como una novela. Su admirado Roberto Arlt escribió una vez que “la literatura es un laboratorio secreto”. La realidad explicada a través de las palabras. La literatura como el gran observatorio del mundo.

Tienda de libros en las Ramblas durante el día de Sant Jordi

Entrevista a David Monteagudo

Por Brais Benítez

David Monteagudo

El autor de Fin habla con El Mundet minutos antes de comenzar su primera firma de libros por Sant Jordi. El escritor novel cuenta porqué decidió empezar a escribir a los 40 años, aparcando su empleo como maquinista en una fábrica de cajas de cartón.

“Clandestinos”, de Martín Aldalur

Por Jerónimo Giorgi

“A todo el mundo le preocupa el tema de la inmigración, pero a nadie le interesa”.

Con estas palabras describe Martín Aldalur, autor de Clandestinos, el fenómeno que ha generado la migración africana que ha llegado en pateras y cayucos en las últimas décadas a Europa, y concretamente a España. El autor dedicó dos años a una investigación periodística, realizando numerosos viajes recorriendo los diferentes puntos de la ruta de la inmigración. Desde los puntos de origen en países subsaharianos como Ghana, pasando por el desierto, lugares de paso como Melilla e Islas Canarias, hasta los destinos añorados como Barcelona y Madrid.

El texto es una recolección de más de 300 testimonios de protagonistas, testigos y analistas, a través de los cuales Aldalur trata de revelar el proceso de desarraigo y adaptación de un recorrido que llega a durar hasta varios años. De esta manera el autor no se limita a descubrir las consecuencias, sino que intenta develar las causas más profundas que motivan la inmigración. Clandestinos contiene historias de sufrimiento e injusticia, así como de aventuras y superación relatadas por los propios protagonistas que arriesgaron sus vidas en una travesía desconocida, con el único fin de llegar a las costas europeas.

Clandestinos

Martín Aldalur

Ediciones B, 2010

19€

Leer el primer capítulo (via web del libro)

“Amor y sexualidad en la antigua Roma”, de Alfonso Cuatrecasas

Por Brais Benítez

Los textos latinos se ocupan en narrar batallas, luchas de poder y guerras de la antigua Roma. La filosofía, la poesía y el teatro también tienen un lugar destacado en las obras latinas. Sin embargo, no son muy conocidos los textos sobre el amor y, más concretamente, el erotismo en la sociedad romana. Alfonso Cuatrecasas (Barcelona, 1938) ha recopilado en “Amor y Sexualidad en la antigua Roma” obras latinas dedicadas a un aspecto muy relevante de la vida social en Roma: la sexualidad, el amor y el erotismo.

Cuatrecasas ha traducido personalmente estos textos siendo fiel al lenguaje original, a menudo crudo y soez, y que conforman la crónica del modus vivendi en la antigua capital del imperio. Una sociedad que toleraba las relaciones homosexuales y el adulterio, y reprimía sexualmente a la mujer, considerada como elemento meramente pasivo en las esporádicas relaciones matrimoniales.

Crónicas de incesto, homosexualidad, lesbianismo y sodomía de autores como Marcial, Cátulo o Suetonio, los vicios execrables de emperadores como Calígula o Nerón, que castró a un joven llamado Esporo y se casó con él, y los consejos para seducir y conservar a la mujer deseada del Ars Amandi de Ovidio, configuran el relato con el que Cuatrecasas sumerge al lector en la vida del pueblo romano, que tanta influencia ha tenido en la configuración de nuestra propia sociedad.

Amor y sexualidad en la Antigua Roma

Alfonso Cuatrecasas

Letras difusión, 2009

16€